junio 18, 2009

Historias de mi vida


Esta mañana, llegando a la obra donde estábamos echando tierras nos hemos encontrado con una pequeña sorpresilla.

Hay una finca con más de doscientas reses de vacuno en el límite de Guadalajara con la comunidad de Madrid en la carretera que va a Uceda y la obra, se está renovando y ampliando el firme de dicha carretera, pasa justo al lado de esta finca.

Cuando llegamos vemos con cierta lástima por nuestra parte que una ternera había salido de la finca y al no recordar el paso se había puesto muy nerviosa y trataba de pasar hacia el otro lado donde estaba su madre observando y esperándola sin poder hacer nada.

Para hacer que la ternera pasara por la puerta que hay en la finca y que obviamente estaba cerrada (tiene que haber otro paso por otra parte) cruzamos un camión por la parte de abajo y otro por arriba para así encerrar a la ternera y que no pudiese escapar , abrimos la puerta y poco a poco hicimos entrar al animal a la finca donde sin dudarlo fué corriendo en busca de su madre.

Toda esta pequeña historia me ha hecho recordar una vez que fuí a la província de Ávila, a la construcción de una presa a buscar un silo de hormigón para llevarlo a otra obra a Gerona.

Una vez cargado dicho silo comencé mi camino de subida y como precisamente el camino era bacheado y lleno de piedras, cuando llegué a la parte alta y ya sería un camino mucho más llano decidí bajarme del camión a reapretar las cuerdas que sujetaban el silo.

Estaba yo tan tranquilo reapretando cuerdas que de repente noto como si tuviese una mirada fija en mi nuca, los pelos se me pusieron como escarpias y decidí girarme poco a poco ante esa sensación de miedo que me iba entrando; acabo de girarme por completo y veo una imagen que me dejó la sangre helada, un toro como el de la imagen, completamente negro que estaba tan tranquilamente allí tumbado.

Continué reapretando las cuerdas porque no quería arriesgarme a tener un accidente, y ya que había parado tenía que continuar como si nada pasase, pero sabiendo que había un animal de semejante tamaño con unos cuernos como brazos iba mirando en todo momento con un ojo al tensor y el otro controlando al toro y en ese caso buscar el lugar de escapada.

No pasó nada y no quedó más que en una anécdota graciosa pero aún así si alguna vez me volviese a pasar algo así... utilizaría otra vez los calzoncillos de reserva.

7 comentarios:

Dina dijo...

Pues yo tengo una historia de unas vacas con los cuernos mu grandes y unas sola teta que... maaaaaaaaaaaremia.

McGrau dijo...

jajajajajaa esas se me hace que son mu dificil de ordeñar pero con empeño.... jajajaja

Chuk. dijo...

Jajajajaja...
Oooooooooolé.

david dijo...

Ahí está el torero,ooooooleeeeee¡¡¡¡¡¡

De todas maneras el ganado bravo en el campo no suele envestir, a no ser que se estén peleando. Otra cosa es en la plaza.....

Nefertiti dijo...

Haber si ahora te vas a dedicar a bombero-torero.
jajajajajajaja

McGrau dijo...

chuk David que conste que me molan los toros pero así al aire libre... que se le puede ir la olla al toro y así como se pelean entre ellos... querer pelearse conmigo y no... no tengo alma de espartaco

Nefertiti más bien sería el camionero torero jajajaja que esa variedad aun no ha salido

Nefertiti dijo...

Oye si quieres patentamos el nombre.jajajajajjaja