junio 21, 2009

Otra de recuerdos


Hace bien poco que se ha iniciado la llamada "operación paso del Estrecho" que consiste en controlar el gran movimiento que se va a producir estos días y hasta finales de septiembre de esa gran cantidad de musulmanes, en adelante los "moros", que van a su país con los coches cargados hasta las trancas en los que parece ser que a las autoridades les importa un huevo si van pasados de peso o no con lo que los amortiguadores han perdido toda su efectividad, o si llevan bien amarrada la carga en el techo del coche para que no sobresalga de su sombra en planta, recordemos que lo único que puede sobresalir del coche en planta son los retrovisores, que por eso están homologados.

Normalmente la via más acusada por estos "transeúntes" suele ser la autopista AP-7 desde la Junquera (Gerona) hasta Algeciras. En las áreas de servicio ya les tienen indicado que el agua no es para lavarse y que hay sitios habilitados a tal efecto fuera de las instalaciones y se corresponden a unas fuentes donde se pueden lavar los pies para que despues puedan rezar tranquilamente a su dios (no diré nada que pueda provocar las iras de los moros como las viñetas que se hicieron de Mahoma o como los versos satánicos de Salman Rushdie para no provocar la ira de nadie).

Y precisamente sobre esto quería hablar, sobre el hábito que tiene esta gente antes de sus oraciones, lavarse los pies.

No sé que significado tendrá, supongo que habrá alguno si no es simplemente para que el que se les ponga detrás no se moleste por si al de delante le huelen los pies, pero la verdad es que resulta bastante molesto para la vida cotidiana de la gente de occidente que preferimos lavarnos la boca para que nos vean los dientes blanquitos las personas con las que vamos a hablar cara a cara y también evitar así la tan odiada halitosis que mucha gente tiene y no reconoce.

Resulta que en el año 1996 de nuestra época (los moros cuentan los años de otra manera) el que aquí suscribe (que no "sus" escribe) estaba de misión con el Ejército Español en los Balcanes, destacado en el acuartelamiento de Trebinje para ser más exactos y en cierta ocasión pidieron voluntarios para ir a Sarajevo a hacer guardias, obviamente me presenté y así escapaba de la rutina de la cocina donde me habían asignado...

Llegamos a Sarajevo y nos encontramos con un Mega-Acuartelamiento de la Otan dirigido por el Ejército Inglés en el que en su interior al mismo tiempo había otro acuartelamiento cubierto completamente por redes miméticas que pertenecía al Ejército Norteamericano de los estados juntitos y nos comunica el teniente que ha hablado con el comandante encargado de la misión y que han llegado al acuerdo de que nosotros vamos a hacer las guardias interiores y los marroquíes las guardias exteriores.

Eso de tener que compartir escuadrón con gentes de otros países no nos gustó a nadie un pelo y nos tranquilizó el teniente al mostrarnos las estancias y ver que estaríamos también separados de todos ellos.

Un tío inteligente nuestro teniente que nos dió dos opciones para que las valorasemos y escogiésemos nosotros: o hacíamos las guardias de treinta y seis horas con dos de guardia y cuatro de descanso o hacíamos dos grupos nos esforzábamos un poco haciéndolas de veinticuatro horas con dos de guardia y dos de descanso y así poder disfrutar después de veinticuatro horas seguidas para salir a pasear o rascarnos las narices.

Efectivamente cogimos la opción B y si que resultaban más duras esas jornadas de guardia pero las de descanso las disfrutábamos el doble.

En uno de esos días en los que salimos de la guardia y nos disponemos a disfrutar pegándonos primero una sobada de almohada para descansar y después salir a tomar unas cervezas o hacer unas compras por Sarajevo (aunque parezca mentira y a pesar de lo destrozado que estaba todo los comercios tenían que seguir adelante) me voy a lavar los dientes y a la que me doy cuenta y me giro para la izquierda observo con los ojos como platos que un moro se estaba lavando los pies donde yo me estaba lavando la boca pero acto seguido cuando ya del asco me voy a incorporar sin aclararme veo que a mi derecha había otro pie al que le faltaba una hornada para acabar de ser negro también a un palmo de donde yo estaba.

Como es lógico y siguiendo el conducto reglamentario avisé del problema a mi cabo de cuartel, este lo hizo al sargento de cuartel y éste al capitan de cuartel el cual tomó medidas oportunas por este acto, que precisamente no era el primero que le llegaba sino que ya habían habido (valga la redundancia) más denúncias de este tipo.

Al igual que en la AP-7 en nuestros servicios en Sarajevo se colocaron carteles en inglés, francés y arabe avisando que ese no era lugar donde lavarse los pies y que les habían habilitado una manguera con un grifo en la parte trasera para tal efecto.

Aún hoy en día me vienen arcadas sobre el suceso.

¿Para qué se lavan los pies antes de rezar?

7 comentarios:

Dina dijo...

Ostras, me has dado que pensar... ya sabía yo esto de que se lavan los pies ande bien les vienen pero... resulta que estos días mi oficina se parece más a un municipio incorporado de marruecos (por la cantidad que vienen de "visita") que a una oficina de... bueno, ya sabes de que... y pienso yo, si estando allí se les hace la hora de rezar... ¿nos pedirán que les dejemos pasar a los servicios a lavarse?... porque nosotros no tenemos habilitado, a tal efecto, ningún espacio.

McGrau dijo...

Pues no permitas ni que usen el buzon de sugerencias jajajajajaja

Dina dijo...

Jajajaja, mañana mismo me llevo el destornillador y quito el buzón de sugerencias, jajajajaja

Chuk. dijo...

No seáis malos...

Dina dijo...

Chuk, malos no... peores, jajaja

McGrau dijo...

malos por que?? simplemente constatamos realidades jjajaja

Anónimo dijo...

que blog mas mierda