octubre 15, 2009

Malas noticias


Hoy ha sido un día de aquellos que esperaba pero no precisamente ansioso la visita a mi médico de cabecera.

Al entrar nos hemos saludado cordialmente como siempre hemos hecho (llevamos tres meses viéndonos, obligatoriamente, por supuesto) y en vez de preguntarme ella a mi que cómo estoy se lo he preguntado yo a ella... acojonante ¿no? Pues si, así soy yo, le pregunto a mi doctora que cómo está porque soy así de guay, porque en tres meses que nos conocemos, por obligación, se ha creado un vínculo de algo más de doctora-paciente; he tenido que contarle mi vida entera en cortos espacios de unos 10 minutos cada semana los dos primeros meses y 10 minutos, si llega, cada quince días el último mes.

Hace dos semanas en una de nuestras conversaciones me anticipó una pequeña mala noticia pero sin asegurármelo y hoy me la ha confirmado... no le renuevan el contrato.

Jo, ¡ha sido un palo que te cagas! y perdon por la expresión pero es que me ha fastidiado bastante. Los tres últimos meses se ha encargado de velar por mi salud tanto física como mental y de las charlas que nos hemos pegado siempre me ha ido dando buenos consejos como si de mi mejor amiga se tratase. No es que me haya enamorado de ella, para nada, pero es que le cuentas tu vida a alguien durante tres meses, te encarga que compres drogas para que flipes un rato (eso si que no lo hace ni la mejor de las novias) y te aconseja sobre las cosas de la vida de un modo desinteresado... jo... ya no voy a tener a mi doctora, ahora voy a tener que contarle mi vida otra vez a otra persona y no me apetece tanto, más que nada porque es volver a empezar y aunque me haya dicho que la titular del puesto es muy humana y muy buena ya no va a ser lo mismo... le tenía confianza a ella, por obligación, como comenté antes, pero no tengo ganas "por obligación" de volver a contarle mi vida a otra persona.

En fin, que la vida sigue y mis visitas al centro médico también, pero voy a echar de menos a mi doctora... que seguro que encuentra trabajo en otra parte muy rápido porque ella lo vale.

Por cierto, como no había la amistad ni la confianza suficiente no nos hemos dado dos besos de despedida... tampoco no iba a abrazarla y ponerme a llorar, así que lo único que he hecho ha sido alargarle mi mano y estrechársela para darle las gracias por todo. Un choque de manos puede decir muchas cosas acerca de la persona que te la estrecha y... menos mal que ha durado dos o tres segundos ese estrechón, porque si no me aplasta los nudillos.

Suerte en tu próximo lugar de trabajo.


ciao Pictures, Images and Photos

5 comentarios:

Dina dijo...

Miralo por el lado positivo, lo bueno que tiene que le tengas que contar tu vida a otra persona es... que te la sabes a la perfección, jajaja.

En serio, eso es lo malo de la administración, que la experiencia y el buen hacer no cuenta para nada a la hora de un contrato... siempre puede volver

B Dark Pink dijo...

Hoy te voy a responder desde el otro lado de la mesa.

Soy instructora y cada temporada me enfrento a determinados grupos con los que espero conseguir determinados objetivos. Se crea una rutina, un vínculo y un avance y, cuando el grupo ya está "formado", todas las partes contentas y con posibilidad de seguir avanzando en el curso siguiente, viene el gracioso de urno y rompe todo eso con una normativa, un despido, un cambio horario, etc.

Por supuesto que al que dirige el grupo le fastidia (que te lo digo yo, que lo sé)y te quedas para ti las anécdotas de aquellas personas que te llegaron un poquito más, las risas, las penas; pero, sobe todo, lo que queda en el recuerdo es la humanidad y el vínculo.

Esas personas se readaptarán a quien llegue aunque al principio cueste, más por la frustración de perder a alguien con quien ya existe un lazo que por la valía a demostrar por esa nueva persona; y el que se va hará su arte para otras personas.

Hay que pensar que, si algo es bueno, mejor compartirlo; tanto por los que se quedan, comopor los que se van.

P.D.- No actualizo, pero qué parrafadas me pego, jjj!

Chuk. dijo...

Yo cada vez que conozco a alguien en el chat... le cuento mi vida. Normalmente no vuelven a hablarme, jajajajaja... y eso que nunca les he confesado que me gusta Camela.
Cuidate.

McGrau dijo...

B_dark es lo que hay... poco más puedo añadir, supngo que también es duro lo que e pasa al que está al otro lado de la mesa y yo lo he reflejado desde mi lado y desde mi egoísmo, supongo que a la doctora le pasará lo mismo, tendrá sus preferidos y sus menos preferidos, pero se llevará las historias de todos...

chuk tu necesitas un psicólogo para que te quite la adicción por camela nen ajajajajaja

Por cierto... a ver si actualizáis más los dos... bueno B_Dark lo va haciendo pero tu... chukete... a ver si nos deleitas con unas cuantas de tus líneas ;)

Aspective dijo...

Hace años, y consecutiva a una operación grave, caí en una importante depresión.
Me tuvieron danzando entre psicólogos y psiquiatras.. cambiando de unos a otros hasta que "descubrí" afortunadamente a mi médico de cabecera de la S.S.
No era especialista, no era...no sé. Pero hablaba, escuchaba, me escuchaba como persona y no me sentía "paciente". Gracias a él y a mucho esfuerzo, salí del pozo.
Al poco, lo cambiaron a no sé qué otro pueblo. No te puedes imaginar lo que lo lamenté.

No he vuelto a ir al consultorio de la S.S.