noviembre 01, 2009

Día de Todos los Santos


Joder que cabeza la mía... me he vuelto a levantar con ese dolor de cabeza estilo resaca pastillera que me hace desvariar por completo y hacerme creer por momentos que estoy en los mundos de yupi.

Navegando y leyendo me he topado con la pregunta ¿saliste por halloween? ¡coño! ¡Que no me acordaba que hoy era el día de Todos los Santos!

Supongo que debe de ser porque las temperaturas casi veraniegas que estamos pasando no me hacen recordar que hace años pasábamos la víspera de “todoslossantos” comiendo castañas asadas y boniatos (¡si ya era gordo que más daba comerme un boniato más o no!); íbamos abrigados hasta las cejas y tu madre te iba recordando cada cinco minutos aquello de “tapate la boca que vas a coger frío”

El otro día en el supermercado vi que vendían caquis, también denominados “Pa los santos”, obviamente porque son para esta fecha cuando están maduros y la verdad es que es una fruta que está bastante buena pero te has de andar con cuidado de no rozar la piel o se te queda la boca más áspera que una lija del siete.

Paseando vi unas cuantas casetas en las que te puedes surtir de castañas asadas en las que hace tiempo (cuando era pequeño y paseaba por mi Barcelona natal) estaban repletas de gente haciendo cola; normal, hacía un frío de cojones y apetecía más un cucurucho de castañas calentitas que una cañita fresquita, cosa que hoy, con la temperatura que tenemos en Madrid apetece más justamente todo lo contrario... y es una putada el andar con las drogas legales de la SS.

Lo que más me gustó de esas casetas que vi en mis paseos del otro día y que ni me acordé de sacar la cámara de fotos del móvil fue que había un letrero que rezaba “consumir preferentemente antes de que se enfríen”... originalidad ante y sobretodo.

La cuestión es que te van preparando en todas partes con mensajes para las fiestas que van llegando y no hay manera de esquivarlo (en otras cosas más personales soy yo el que se acuerda y procura ir recordando la fecha en particular) pero cuando llega el día señalado... ni me acuerdo, se me ha borrado de la memoria por completo a no ser que alguna señal haga saltar la alarma.

Hoy es el día de Todos los Santos, doblemente festivo, por cojones y porque es domingo y hoy es el día que se supone que tendría que ir a la playa donde tiramos las cenizas de mi madre (fue su último deseo y ya se sabe que las últimas voluntades se han de respetar) a tirar unas rosas de aquellas que tanto le gustaban a ella, unas que sus pétalos hacían ver la bandera española por ser rojos y amarillos y que además despedían una fragancia buenísima. Lástima que la distancia y las drogas no me lo permitan, aunque no por el hecho de ser el día de los difuntos lo haría, sino porque me acuerdo y me he acordado de ella especialmente hoy.

También es especial el día de hoy porque en este caso si que es el 12 aniversario de la muerte de un familiar muy querido que tuvimos en nuestra familia, nuestra perra Adhara y que era la auténtica pasión de mi madre. Un animal mezcla entre lobo y pastor alemán con sus colores grises, sus ojos en diagonal como los de los lobos y una franja negra que iba desde el morro hasta el rabo por todo el lomo. Un animal que se hacía querer y que sorprendentemente cuando tuvo su primera camada estaba un servidor sirviendo con sus deberes para la patria y en casi quince días no volví por casa. En el momento en el que aquella perra escuchó que había llegado vino corriendo hacia mi como si no hubiese nadie más y me cogió la muñeca entre sus dientes arrastrándome hacia la barbacoa, que hacía las funciones de caseta de los perros, para enseñarme los hijos que había tenido, para permitirme que los cogiese y que mientras los miraba ella les lamia a ellos y a mi.

Sentimientos que se me quedaron grabados a fuego para la eternidad por aquel acto tan humano que tuvo aquel animal para alguien que más que su dueño se sentía de su familia y hoy hace ya doce años que se nos fue.

El motivo del fallecimiento de Adhara fue que en el último parto que tuvo no e dejaron ni un solo cachorro para que la destetasen con lo que toda esa leche que tenía en las mamas no se extrajo y se enquistó, provocándole una especie de cáncer que poco a poco la fue consumiendo hasta el punto en el que las patas traseras ya no la sostenían.

Un lunes a mediodía, la hora en que habitualmente se largaban mis padres del chalet hasta el fin de semana siguiente, la perra esperó a que se fuesen y se encaminó hacia la barbacoa, era donde tenían el comedero y el abrevadero, y allí se tumbó a esperar. Yo no pude hacer más que taparla con una tela fina para que las moscas no se la comiesen, aquel animal estaba preparándose para morir pero no quería hacerlo aún. Esperó al fin de semana a que llegasen de nuevo mis padres y una vez que se quedó sola con mi madre y ésta llorando a moco tendido cerró los ojos y dejó de respirar.

La cara de mi madre era un poema, para ella, igual que para nosotros había sucedido una tragedia porque se había muerto alguien de la familia, alguien que nos había dado más alegrías que lo que lo puede hacer nadie. Una perra con un carácter especial que no soportaba que la gritasen cuando había hecho algo malo, le gustaban los buenos modos y los gritos no lo eran en absoluto para ella, aunque lo que hubiese hecho estuviese mal.

Hoy hace doce años que faltas en mi corazón y en mi vida Adhara, al igual que hace nueve años que falta la que fue tu dueña y tu mejor amiga y la mía...

Allí donde estéis... sed felices

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