enero 12, 2011

Soy un ñapas...


Efectivamente amigos, cuando es necesario mi mente desarrolla su propia estrategia para desenvolverme en la supervivencia, en cómo vivir mejor trabajando menos (eso no es vagancia, eso es ser inteligente) según se dé el caso.

No soy amigo de pisar los talleres si lo que tiene el coche lo puedo arreglar yo mismo, ya sea una bombilla como las pastillas de freno, los discos, el radiador y el ventilador, la aleta delantera y el parachoques, instalarle un elevalunas eléctrico o un cierre centralizado a un opel kadett... En fin, todo lo que pueda hacer yo con mis manos y ya de paso me ahorro unos centimillos... (con lo que molaba decir pesetillas...)

En casa más o menos lo mismo. Te cambio un enchufe como que te coloco una tarima flotante, te monto un armario de Ikea como que te lo hago a medida (si hay tiempo e inspiración), te cambio la descarga de una cisterna como que te pinto la casa entera y encima me divierto... Con el yeso no me meto que siempre se me queda duro, pero si he de poner los azulejos de la cocina o del baño no tengo ningún problema porque lo sé hacer, puede que tarde más que un profesional, eso no lo dudo, pero lo hago igual o, como es para mi... Mejor.

El caso es que hoy he tirado del ingenio de ese de "para salir del paso" y me he vuelto a colgar una medalla como hacía el "Màgic Andreu". En el camión que llevo ví el otro día, por eso de que me puse a hacer limpieza, que había una especie de mando con cuatro teclas enumeradas del 1 al 4 y me dije: ¡Tate! ¡seguro que es el mando a distancia de la plataforma elevadora!. Hasta el momento ha sido un poco tosco todo. Antes de entrar yo en la empresa a trabajar "alguien" me comentá que “se había” perdido la llave (como si esta tuviese patitas y se hubiese marchado sola del estrés que tenía de tanto trabajo que le daban) y que tenía que estar apretando en el fondo del enclave para mantener activado el sistema de la botonería de la plataforma; una vez desplegada esta, la tenía que subir y entonces pegar un bote para subir yo al camión, dejar un par de palets en la plataforma, volver a pegar un bote para descender del camión y así cada vez… para finalizar cada operación he de hacer lo mismo para volver a dejar el traspalet en el sitio; en fin, que todo eso era un coñazo… si, si… ERA!! Porque desde hoy lo he solucionado con una de mis “ñapas”.

Tenía el mando a distancia en la mano e iba pensando que yo, eso, ya que lo tenía, lo tenía que hacer servir pero como me faltaba la llave era lo mismo que tener coche, no tener gasolina y empujarlo a todas partes, así que pensando pensando he encontrado dos tubos de caucho en el suelo (mi madre decía que las cosas del suelo no se tenían que coger, pero ¿si ves 20€ tirados no los coges? ¡¡Anda ya!!) y mi mente que es muy rápida me ha dicho: “si enrollas el tubo de caucho y lo metes en el enclave apretando el pulsador interno, la presión que ejercerá el caucho sobre el enclave será superior a la que haga el pulsador de este sobre el caucho” (fíjate que parece hasta una de esas famosas leyes (si hombre, como la de Ohm, la de Thales, etc…) ¡¡y efectivamente!! ¡Ha funcionado!

Seguramente algún día iré a algún taller donde pueda conseguir esa llave pero… mi mente sigue a la espectativa y me vuelve a avisar: “si pillas otra llave algún desgraciado que coge tu camión de vez en cuando la puede perder y otra vez estás en las mismas, así que deja tus tubitos de caucho ahí dentro, no le digas a nadie lo del mando a distancia y nadie se interesará por coger tu camión y si lo cogen tienen que usar el método antiguo… y si no que piensen por sí mismos”

Me parece que voy a tener que darle más lentejas y “mongetes amb butifarra” a mi cuerpo para que mi mente siga tan despierta… me saca de tantos apuros que hasta le estoy tomando cariño y me está enamorando…

1 comentario:

Anónimo dijo...

ejemmm..sirves lo mismo para un roto que para un descocido...vaya eres un hombre que muchas mujeres querrían..jooo..y encima tu mente te esta enamorando,jajaja...eres genial en todo..me alegro de conocerte,besos.